Cada vez que escribes "google.com" en el navegador, no estas accediendo a ningun nombre — estas accediendo a una direccion IP. Pero nadie memoriza 142.250.80.46. La magia que convierte ese nombre legible en una IP real ocurre en fracciones de segundo, antes de que la primera peticion HTTP salga de tu computadora. Sin ese mecanismo, Internet seguiria funcionando tecnicamente — pero seria practicamente imposible de usar.
Ese mecanismo se llama DNS.