Es lunes y entras a una reunión de arranque de proyecto. El CTO suelta la pregunta que te va a perseguir las próximas dos semanas: "¿En qué lo montamos?". Uno del equipo, que viene de hacer landings, jura por Laravel: "tiene de todo y se programa rapidísimo". El senior que lleva diez años backend dice "Symfony, esto va a crecer". Y el becario, valiente, pregunta lo que nadie se atreve: "¿No podemos hacerlo con PHP normal y ya?".
Y aquí viene lo incómodo: los tres pueden tener razón. He visto morir proyectos por elegir Symfony para un script de tres páginas (sobreingeniería que nadie mantiene), y he visto sufrir a equipos que montaron un ERP en PHP plano porque "al principio era pequeño". La herramienta correcta no es la mejor en abstracto: es la que encaja con lo que estás construyendo, cuánto va a durar y cuánta gente lo va a tocar.
El problema es que casi nadie te explica el criterio real. Te dicen "Symfony es para empresas" y "Laravel es para ir rápido" como si fueran eslóganes. En esta lección vas a entender exactamente cómo funciona.