Es 2002. Un ingeniero ruso llamado Igor Sysoev trabaja en Rambler, uno de los sitios más visitados de Rusia. El servidor web que usan — Apache — empieza a arrodillarse cada vez que el tráfico sube. No porque Apache esté mal escrito. Porque su forma de trabajar, un proceso por cada conexión, tiene un límite físico: en algún punto, miles de conexiones simultáneas significan miles de procesos, y la máquina se queda sin memoria antes de quedarse sin ideas.
A ese problema, la industria lo bautizó como C10K: ¿cómo atiendes diez mil conexiones al mismo tiempo, en el mismo servidor, sin que se caiga?
Sysoev pasó los siguientes tres años escribiendo la respuesta.